Vivir en Holanda: La vuelta a casa por unos días

Vivimos en el extranjero y si, tal y cómo os contábamos en nuestro último post, muchos hemos vivido el choque cultural en algún momento de nuestra experiencia, hoy también quiero hablar un poco de lo que sentimos, o más bien explicaros lo que siento en las visitas a mi ciudad.

Como muchos sabéis y os explico en la página web de Hello World, en el apartado conócenos, soy de Barcelona y cuando voy de visita se me mezclan un montón de sensaciones. Al llegar al aeropuerto de Barcelona una emoción inunda mi todo mi ser, solamente el pensamiento de que voy a abrazar otra vez a mi familia y amigos, me hace sonreír momentos antes de coger la maleta y bajar del avión.

Soy muy feliz en Amsterdam y me encanta la ciudad pero amo mi ciudad y tengo la gran suerte de poder estar entre dos ciudades que me encantan y son fantásticas.

Es una sensación divertida el llegar a mi ciudad después de unas semanas o meses y entender perfectamente todo lo que se habla a mi alrededor, poder introducirme en cualquier momento en cualquier conversación sin tener que pensar en si está bien dicho lo que voy a decir. Me encanta ver que la gente actúa tal y como yo siempre he visto aunque, también me encanta ver en Holanda como la gente actúa de una manera diferente y que a veces todavía me sorprende.

Me siento super bien cuando me doy cuenta que el vivir en el extranjero, a parte de otras muchas cosas, me ha enseñado a disfrutar de los momentos en mi ciudad al máximo.

Pasear por la calle y entrar en mis tiendas de siempre, hablar con la dependienta de lo que se lleva esta temporada en España, volver a esa panadería que tanto me gustaba y comprarme mi desayuno favorito que hace tanto tiempo que no comía y que, todo y disfrutar mucho del hagelslag, echaba de menos, tomarme una cervecita bajo el sol con esa buena amiga mientras nos ponemos al día y no podemos dejar de hablar, ir a comer unas tapas con mi hermana después de darnos un super abrazo de reencuentro, acompañar a mi madre al gimnasio después de decirme varias veces por Skype que le gustaría que fuera un día con ella y verla feliz, abrazar de nuevo a mis abuelos y cenar con toda la familia disfrutando de los fantásticos sabores de la comida de siempre, de mi casa…poder subirme a un taxi y hablar del calor que hace, oír lo escandalosos que somos los españoles en el tren de camino a casa, pasear y ver a la gente de cervecitas, riéndose y disfrutando de la buena vida española…todo esto me hace sentirme muy feliz.

Me siento feliz de vivir en el extranjero, de que me encante la ciudad donde estoy y la gente que tengo allí pero también de volver a casa y darme cuenta de todas las cosas buenas que tengo aquí, de los buenos momentos que todavía me regala mi ciudad y mi gente y de que, aún pasando por una enorme crisis, todavía puedo ver la alegría que sigue teniendo la gente española y en ese momento me doy cuenta de que eso no nos lo quitará nadie.

¿Y tu? ¿Qué haces cuando vuelves a casa? ¿Qué es lo que más echas de menos de tu ciudad? ¡Cuéntanos! 

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